Volcán Etna

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    El Monte Etna es un estratovolcán, ubicado en la isla de Sicilia, Italia, con erupciones históricas que datan de 3.500 años. El período eruptivo más reciente comenzó en septiembre de 2013 y ha continuado hasta marzo de 2020.

    Geología del volcán Etna

    Las características geológicas del Etna indican que ha estado activo desde el final del período neógeno (es decir, durante unos 2,6 millones de años).

    El volcán siempre ha tenido varios centros activos.

    Se han formado varios conos subsidiarios en las fisuras laterales que se extienden desde el centro y hacia los lados.

    Esta especial estructura actual de la montaña es debida, a la actividad de al menos dos centros eruptivos principales.

    La actividad se caracteriza por explosiones estrombolianas, flujos de lava y penachos de ceniza que se producen comúnmente en la zona de la cumbre, incluidos el Cráter Noreste (NEC), el complejo Vorágino-Bocca Nuova (o Central) (VOR-BN), el Cráter Sudeste (SEC, formado en 1978) y el Nuevo Cráter Sudeste (NSEC, formado en 2011).

    El cráter más reciente, conocido como el “cono della sella” (cono de la silla), surgió a principios de 2017 en el área entre el SEC y el NSEC. Este período de información abarca desde octubre de 2019 hasta marzo de 2020 e incluye frecuentes explosiones y penachos de cenizas.

    La actividad estromboliana y las emisiones de gas y vapor y de cenizas se observaron con frecuencia en el Etna durante todo el período que hemos comentado.

    La actividad se localizó en gran parte dentro del cono principal (complejo Voragine-Bocca Nuova), el Cráter Noreste (NEC) y el Nuevo Cráter Sureste (NSEC). Los días 1, 17 y 19 de octubre, las plumas de ceniza se elevaron hasta una altitud máxima de 5 km. Debido a las constantes explosiones estrombolianas, las observaciones en el suelo mostraron que un cono de escoria situado en el suelo del cráter VOR había empezado a crecer a finales de noviembre y de nuevo a finales de enero de 2020.

    El 6 de diciembre se detectó por primera vez un flujo de lava en la base del cono de escoria en el cráter VOR, que viajó hacia el cráter BN adyacente. Se observaron flujos de lava adicionales de forma intermitente durante el período de referencia en el mismo cráter.

    El 13 de marzo se había formado otro pequeño cono de escoria en el complejo principal del VOR-BN debido a las explosiones estrombolianas.

    Las explosiones estrombolianas continuaron hasta febrero de 2020, acompañadas de emisiones de cenizas y flujos de lava de los meses anteriores.

    Del 17 al 23 de febrero, el INGV informó de que se había observado cierto hundimiento en la parte central del cráter de Bocca Nuova.

    Del 24 de febrero al 1º de marzo, las explosiones estrombolianas expulsaron la lava del cráter VOR hasta 150-200 m por encima de la chimenea, al caer las bombas en el borde Oeste del borde del cráter VOR. Los flujos de lava continuaron moviéndose hacia la parte Oeste del cráter Bocca Nuova.

    Historia del volcán Etna

    Los griegos crearon leyendas sobre el volcán, diciendo que era el taller de Hefesto y el cíclope o que debajo de él yacía el gigante Tifón, haciendo temblar a la Tierra cuando giraba. El antiguo poeta Hesíodo habló de las erupciones del Etna, y los griegos Píndaro y Esquilo se refirieron a una famosa erupción del 475 A.C.

    Otra de las antiguas erupciones más conocidas del Etna fue la del 396 A.C., que impidió que el ejército cartaginés llegara a Catania. Desde 1500 AEC hasta 1669 D.C. hay registros de 71 erupciones, de las cuales 14 ocurrieron antes de la Era Común. Una erupción en 1381 envió un flujo de lava hasta el Mar Jónico, a unos 16 km de distancia.

    La erupción histórica más violenta, sin embargo, fue en 1669 (11 de marzo-15 de julio), cuando se arrojaron unos 830 millones de metros cúbicos de lava.

    La erupción tuvo lugar a lo largo de una fisura que se abrió sobre la ciudad de Nicolosi, ensanchándose en una sima de la cual fluyó la lava y se arrojaron fragmentos sólidos, arena y cenizas.

    Estas últimas formaron un doble cono de más de 46 metros de altura, llamado Monti Rossi. La corriente de lava destruyó una docena de aldeas en la ladera inferior y sumergió la parte occidental de la ciudad de Catania.

    Los esfuerzos por desviar el flujo de lava de Catania fueron realizados por trabajadores que cavaron una zanja sobre el pueblo.

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